RETINOPATÍA DIABÉTICA

Dr. Edgar Solano Tego

RETINOPATÍA DIABÉTICA

cataratas

glaucoma

Errores de refracción

Pterigión

Es una complicación de la diabetes que afecta los ojos causada por el daño a los vasos sanguíneos del tejido sensible a la luz que se encuentran en el fondo del ojo (retina). Al igual que en el resto de complicaciones crónicas de la diabetes mellitus, la presencia de niveles elevados de glucosa en sangre durante muchos años, produce alteraciones que originan daño en este importante tejido ocular. Es posible que los síntomas no se desarrollen hasta avanzada la enfermedad.

Causas

Con el paso del tiempo, demasiada azúcar en la sangre puede dar lugar a la obstrucción de los pequeños vasos sanguíneos que alimentan la retina, lo que corta la irrigación sanguínea. Como resultado, el ojo intenta desarrollar nuevos vasos sanguíneos. Pero estos nuevos vasos sanguíneos no se forman adecuadamente y pueden sangrar fácilmente. Las partes de la retina que no reciben los vasos sanguíneos producen una serie de moléculas con el objetivo de hacer crecer vasos nuevos. El problema es que las moléculas forman vasos no bien formados (neovasos) por lo que producen hemorragias que hacen perder visión. Además, el cúmulo de líquido en algunas partes de la retina, sobre todo en el centro (mácula), ocasiona pérdida directa de visión.

Síntomas

Los cambios que se producen en la retinopatía diabética no suelen afectar inicialmente a la porción central de la retina (la mácula) y, por ello, no se traducen en una disminución de la agudeza visual, pasando inadvertidos para el paciente. Los primero síntomas en alertar son:

  • Microaneurismas y hemorragias
  • Manchas o hebras oscuras que flotan en la vista (cuerpos flotantes)
  • Edema macular (engrosamiento de la retina)
  • Visión variable y borrosa
Factores de riesgo
  • Duración de la diabetes. El riesgo de desarrollar una retinopatía diabética o de que progrese, aumenta con el tiempo. Más de 10 años de duración se asocia a mayor frecuencia de retinopatía diabética.
  • Hipertensión arterial. El control efectivo de la presión arterial reduce el riesgo de una progresión de la retinopatía diabética. La presión arterial ideal para la mayoría de las personas con diabetes debe ser menor de 140/80 mmHg, aunque puede ser adecuado otro valor dependiendo del paciente.
  • Embarazo. Las pacientes con diabetes y un fondo de ojo normal al inicio del embarazo presentan un riesgo bajo de desarrollar una retinopatía diabética. En cambio, las mujeres que inician el embarazo con retinopatía pueden mostrar progresión, debido a alteraciones funcionales de la retina durante la gestación.
  • Niveles de lípidos en sangre (dislipemia e hipercolesterolemia). Un nivel elevado de lípidos en sangre (colesterol y triglicéridos) puede llevar a una mayor acumulación de exudados, los depósitos de proteínas que se filtran en la retina. Esta condición se asocia con un mayor riesgo de pérdida visual moderada.

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